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La preparación de un líder y pastor


Cuando vamos al doctor para una visita nosotros esperamos que ellos estén extremadamente preparados. Nosotros esperamos que ellos tendrán un conocimiento avanzado del cuerpo humano, como lo que es malo para nuestra salud y lo que promueve una buena salud. Nosotros queremos que ellos sean expertos en diagnosticar una amplia variedad de enfermedades y que prescriban los medicamentos correctos como el tratamiento para sanarlas.

No cualquier persona debería ser un doctor. Porque tomamos nuestra salud con seriedad, nosotros confiamos que nuestros doctores han tomado el tiempo para recibir un entrenamiento avanzado. Los doctores tienden a pasar más tiempo en universidades que otras personas en otras profesiones. Debido a que la vida de las personas está en juego, nosotros esperamos que ellos busquen la mayor preparación posible.

¿Podemos decir cosas similares sobre líderes y pastores cristianos? Santiago 3:1 nos enseña que no mucha gente debería ser un maestro en la iglesia. La lengua es un poderoso instrumento y aquellos que la usan para instruir a la gente de acuerdo a la poderosa Palabra de Dios deben ser cuidadosos sobre lo que ellos dicen. La vida de las personas está en juego. Falsas enseñanzas pueden llevar a desviar a las personas. Un falso evangelio puede hacer naufragar la fe de alguien. Construir en un pobre fundamento puede comprometer la integridad de la iglesia. Los doce discípulos pasaron tres años de un intensivo entrenamiento bajo Jesús antes de que ellos comenzaran sus ministerios. Jesús pasó los primeros 30 años de su vida aprendiendo la voluntad de Dios antes de comenzar con su ministerio público.

Algunas veces, las personas erróneamente asumen que los líderes y pastores no necesitan entrenamiento. Ellos asumen que desde que el Espíritu Santo llenó de poder a la gente de Dios para el trabajo del ministerio, una formación formal no es necesaria. Esto simplemente no es verdad. Cuando nos llenó de poder para la obra del ministerio, el Espíritu Santo no anulo nuestra humanidad. Él no llenó nuestros cerebros con un conocimiento comprensivo de las Escrituras. Él ni siquiera vació nuestros cerebros de falsas ideas y lo llenó con ideas verdaderas. Al contrario, el Espíritu de Dios nos encontró donde nosotros estábamos y utiliza lo mejor que nosotros traemos para su misión.

Efesios 4 nos enseña que cuando Jesús ascendió victorioso a los cielos Él entregó dones sobre su gente. Los dones que Él dio fueron apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. El propósito de estos líderes es equipar a los santos para el trabajo del ministerio (v. 12). El Espíritu de Dios no anula nuestra necesidad humana de ser equipados. Dios da a su gente líderes que nos equipan y el Espíritu es quien guía y mejora ese proceso.

El Espíritu desarrolla dones entre la gente de Dios que requiere desarrollar un entrenamiento con el propósito de que todos puedan madurar en la fe. Hebreos 5:14 dice “pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” El Espíritu Santo juega un rol activo en este entrenamiento, pero Él no hace desaparecer nuestra necesidad de entrenamiento. Nosotros aún necesitamos ser entrenados. Nosotros aún necesitamos maestros que nos entrenen. Dios ha dotado a la iglesia con maestros que nos ayudan a ser bien entrenados.

Es solamente mitad verdad que “la práctica hace al maestro.” Es más preciso decir que “una práctica perfecta hace al maestro.” Si nosotros practicamos de una forma equivocada, nos entrenaremos para hacer las cosas de la forma equivocada. Nosotros necesitamos guías con experiencia para ayudarnos a practicar bien. Nosotros nunca seremos perfectos, pero Dios no necesita que lo seamos. Él necesita que nosotros estemos dispuestos a someter nuestras vidas a un entrenamiento en su Palabra.

Algunas personas insisten en que un entrenamiento avanzado no es necesario debido a que Dios puede hacer cualquier cosa que Él quiera por medio de cualquiera que Él quiera. Esto, también, es en parte verdad. Dios ciertamente puede y usa a cualquiera que Él quiere para hacer su trabajo. Pero, como Santiago nos advierte, no todas las personas pueden ser maestros. Simplemente no cualquiera debe liderar al pueblo de Dios.

Preparación para el ministerio puede ser comparado con cavar hoyos. Cualquiera puede cavar un hoyo en un suelo blando. Si todos ustedes tienen una cuchara, Dios puede usarte en cavar un hoyo con ella, y después de una hora tú posiblemente podrás cavar un hoyo que es mucho más profundo. Pero imagina ¿cuán profundo puede ser un hoyo si Dios pudiera usarte cavando el hoyo con una pala en vez de una cuchara? Después de una hora, el hoyo será mucho más profundo y ancho. Dios espera usar cualquier herramienta que traigamos, pero lo que Él alcance dependerá también de lo qué le damos para usar.

No todos los roles en el cuerpo de Cristo requieren un entrenamiento avanzado. Yo quiero animar a toda la gente de Dios a servir en la iglesia con cualquier don que Dios le haya dado. El ministerio no es solo para “profesionales,” es para cualquier miembro del cuerpo de Cristo (Efesios 4:12). Aun así, aquellos que aspiran liderar en la iglesia deben tomar en serio cada oportunidad que ellos encuentren para profundizar su entendimiento sobre la Palabra de Dios, la misión de Dios y del pueblo de Dios.

John C. Nugent es professor de Biblia y Teología en Great Lakes Christian College, en el estado de Michigan, Estados Unidos. Él es un ministro ordenado de las Iglesias Cristianas/Iglesias de Cristo y es un devoto miembro de la Iglesia Cristiana Delta Community. Él ha escrito dos libros, editado cinco libros, escrito multiples artículos, presentado en multiples conferencias, y tiene una posición de liderazgo en su iglesia local y más allá. Él está casado con Beth y juntos tienen tres maravillosas hijas: Alexia, Sierra y Alissa. John is oriundo de Long Island y por eso es fanático de los Yankees, anhela las pizzas de New York, ama el oceano y trabaja mucho todo el tiempo. Por sobre todo esto y a traves de todo esto, John aspira ser un fiel seguidor de Jesus, miembro del cuerpo de Cristo, mentor de lideres de Iglesias y profesor de la Palbara de Dios.

John sustenta una educación de:

Ph.D. en Teología, en Calvin Theological Seminary (2009).

Th.M. en teología y Etica Cristiana, en Duke Divinity School (2001).

M.Div. con concentración en Antiguo Testamento, en Emmanuel Christian Seminary (2000).

B.R.E. en Great Lakes Christian College (1995).

http://www.endangeredgospel.com/


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